La muestra consta de dieciocho obras del maestro firmadas entre 1945 y 1983. Abundan los retratos al óleo, pero también figuran dibujos y dos bodegones.
Extremadamente originales resulta la serie de seis retratos a lápiz coloreados ejecutados entre 1947 y 1959 que tienen como protagonistas a su madre, a su tía María Victoria y a sus hermanos María Luisa, Luis y José María junto a su propio autorretrato. En ellos, Revello experimenta, con su seguro trazo con el lápiz y su maestría para resaltar perfiles y volúmenes.
Especialmente revelador de su dominio del retrato al óleo son los que dedica a su tía Luisa (1945) y a su madre (1958). Muy original, por la pose del modelo, es el de su hermano José María (1952). El matrimonio de este con Rosario Cabello hace que el pintor le regale a la novia un exquisito retrato (1959).
Ya de su etapa de plenitud creadora serán los retratos que dedique a sus sobrinos como el de José María Revello de Toro Cabello a lápiz (1965). Y al óleo el de Juan Revello de Toro Cabello (1973) y de María de los Ángeles Revello de Toro Cabello (1975). También vuelve a dedicar un retrato de busto a su hermano José María (1977) y a su otra sobrina, Ana Revello de Toro Cabello (1983).
Muy especial y extremadamente moderno en su concepción es el retrato póstumo a lápiz de José Cabello Alcaráz (1988), padre de Rosario Cabello.
Dos sencillos bodegones de clara inspiración en los austeros modelos zurbaranescos (1951) y (s.f) completan la exposición.